domingo, 21 de abril de 2013

La creatividad se aprende igual que se aprende a leer.

He dado por casualidad con esta entrevista y me ha encantado.

Soy de las que piensan que la creatividad está en la base de todo. Si eres creativo, eres capaz de encontrar soluciones, pensar, reflexionar, analizar, crear, inventar, adivinar, resolver problemas, reparar desaguisados, corregir errores, enmendar situaciones...

Con creatividad se arregla casi todo. Eso es lo que muchas veces nos falta. Y eso me encanta practicarlo con los niños en la medida de mis posibilidades.

Una de las frases que más me ha gustado: "Si no estás preparado para equivocarte, nunca acertarás, solo copiarás. Nunca serás original". Siempre he pensado que las equivocaciones están para aprender. Por ejemplo, cuando escriben por propia iniciativa, han de escribir equivocándose necesariamente, pero con decisión, con atrevimiento, con coraje, sin sentirse inseguros por hacerlo mal. Solo hace falta que pretendan hacerlo bien y pidan ayuda cuando lo necesiten. Darles seguridad a la hora de tantear los misterios de la escritura, de expresar las palabras de su mente mediante signos, hará que no tengan miedo y sigan el camino con confianza en sí mismos, lo que a la larga les proporcionará más autonomía. Y así con cualquier aprendizaje. Dejemos que se equivoquen, que tengan errores, que digan incoherencias, que se manchen, que se caigan, que se tuerzan, que yerren, y luego, que piensen qué ha pasado y cuál podría haber sido la mejor manera o la manera correcta. Si confiamos en ellos, ellos confiarán en sí mismos. Nosotros estaremos a su lado para ayudarles.

Aquí tenéis la entrevista:

La creatividad se aprende igual que se aprende a leer

Os cuento un ejemplo de cómo hemos practicado un poquito la creatividad este mismo viernes:

Hablando sobre el día del libro y sobre los cuentos, salió el tema de la Ratita Presumida. La seño propuso una actividad. Nos pondríamos a leer un cuento imaginario. ¿Cómo? cogemos nuestras manos y hacemos como que leemos.

- ¡No hay letras seño, no tenemos libro!

- Pero vamos a hacer como que leemos. Venga. No os preocupéis que de leer en el libro imaginario que tenemos en nuestras manos saldrá un cuento. Ya veréis. -yo hacía como que leía un libro en las manos- Empiezo yo: "Érase una vez una ratita que tenía una escoba..." ¿quién quiere seguir?

- ¡Yo! ¡yo!

Muchas manos levantadas y las otras sosteniendo su libro imaginario.

- Venga, de uno en uno vamos siguiendo la historia.

- ¡A la ratita le perseguía un monstruo!

Ajá, ya empezamos el cuento y comienza la aventura.

Resultó que, si mal no recuerdo (lástima que no grabé la actividad) entre todos, y leyendo de nuestro propio cuento imaginario que teníamos en las manos (era precioso ver cómo contaban su parte de la historia mientras se miraban las manos como si leyesen el cuento de verdad), pues a la ratita la perseguía un monstruo, un fantasma, un esqueleto y una cucaracha, y corriendo corriendo se encontró a una bruja, que resulta que fue una bruja buena. La ratita al huir se cayó en un lago y la pobre casi se ahoga, pero la bruja buena la rescató, cogió una toalla y la secó. Luego se la llevó a su casa y se hicieron amigas.

Al final decidimos qué título le poníamos al cuento y entre todos salió: LA RATITA PERSEGUIDA.

Luego llegó la seño Amparo a la clase y como ella no conocía el cuento, lo rememoraron con ella y se lo volvieron a contar (ejercicio de memoria, secuenciación temporal, expresión oral, pragmática de la conversación...) e incluso salieron de uno en uno para ilustrar a su propia manera el cuento.

Así quedó en la pizarra. A ver si adivináis qué es cada dibujo.

 


¿Os ha gustado el cuento?

¡Todo gracias a la creatividad de los niños!

Ah, por cierto, que os digan vuestros hijos si he contado bien el cuento, que seguro que lo recuerdan mejor que yo.