domingo, 6 de abril de 2014

¿Qué hacemos en clase además de las fichas?

El concepto temporal en un aula de Infantil es un tanto peculiar. Si bien tenemos un horario estructurado que nos permite ubicarnos en el tiempo y ofrecer cierta seguridad al alumnado que les permita anticipar y construir su conceptos temporales y secuenciales, al mismo tiempo hay que adaptarse a sus necesidades y a sus propios ritmos, lo que hace que se unan dos nociones un tanto antagónicas.

De la misma manera ocurre con las actividades, pues el docente tiene una cierta programación para cumplir los objetivos planteados pero igualmente ha de adaptarse a los intereses e inquietudes propias de estas edades tempranas.

Por tanto, hay que sentir el fluir del tiempo de manera que seamos capaces de encajarlo todo, lo previsible y lo imprevisible. Y muchas veces lo imprevisible casi resulta más valioso que lo previsible. Eso puede llevarnos a caminos insospechados y quién sabe qué sera lo siguiente que aprenderemos. Así, cumplimos la teoría de la relatividad de Einstein que, grosso modo y entre otras muchas cosas, nos dice que cuando más cerca vayamos a la velocidad de la luz, más se dilata el tiempo. Y esto ocurre en nuestra aula.

Os dejo algunas fotillos de momentos sencillos y que parece que no tienen relevancia pero que a la vez tienen una gran significación para ellos y para sus aprendizajes, pues no todo se trata de transmisión de contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales (que, por cierto, ya cambiaron con la LOE y probablemente vuelvan a cambiar con la LOMCE, sic.). No todo está encajado en un guión predeterminado. Todo lo contrario. Se trata de un guión que han de escribir ellos mismos. En ese guión, por ejemplo, es igual de importante aprender la grafía de la "g" que aprender a organizarse para realizar una torre común de 8 pisos de vasos, o aprender que dos mas dos son cuatro que reírse cuando alguien te pinta la cara con pintura. O aprender a empatizar, a tratar bien a los compañeros y las compañeras, y aprender a perdonar.

Aquí hay algunos momentos de los muchos que hay. Espero que os gusten:


Torres de hasta ocho pisos que construyen con mucho cuidado y de forma coordinada para que no se derrumben. A veces ocurre y vuelven otra vez con tenacidad. Y las torres no son más altas porque no hay más vasos, que si no, llegarían mucho más alto...







Es divertido jugar con las texturas de la pintura y llenarnos las manos. La seño se pringa también, cómo no. No pasa nada si nos manchamos o nos manchan. Nos reímos y nos lavamos. Es pintura no tóxica que se quita con agua.







Seguimos con más construcciones. Queremos llegar más alto. ¿Se derrumba? ¡lo intentamos otra vez! ¡eso es tenacidad, constancia y esfuerzo!






El día que sacamos los libros nuevos les hizo mucha ilusión. El momento de lectura se convierte en un momento de curiosidad y descubrimiento. Los libros no necesariamente han de estar perfectamente adaptados a su nivel de lectura. Todo lo contrario: cuanta más variedad, mejor.