martes, 22 de abril de 2014

El globo de la paciencia

Hoy una mami me dijo mientras conversaba con ella que nada más salir de clase su hija le comentó que a la seño se le había escapado "el globo de la paciencia".

Resulta que hoy hemos tenido un día un tanto ajetreado entre la sesión de fotos de la orla y más cosillas, y además, decidimos que como ayer no salimos a hacer psicomotricidad porque llovía, íbamos a ir hoy. Total, que en un momento dado a final de la mañana, la seño se da cuenta de que se le perdió algo que suele llevar encima ¿Dónde estaba? Si lo tenía aquí todo bien guardado...

Todas las mañanas seños y profes de todos los cursos y niveles educativos venimos a nuestros lugares de trabajo, quiero pensar que la gran mayoría, con una sonrisa puesta, ilusión y ganas de hacer bien tu trabajo y grandes cantidades de paciencia. A veces uno viene más cargado y otras veces menos, pero siempre es bueno tener un poquito de todo guardado aunque sea en el bolsillo porque si no, sería una tarea algo más ardua.

En cuanto a la paciencia, yo tengo la sensación de que a veces vengo con un camión entero, otras veces la llevo en forma de arenilla en el bolsillo, otras veces es como una caja que abres y de la que puedes sacar y volver a sacar sin que se termine, otras veces igual no llevas pero no te hace nada de falta..., y hoy tenía forma de globo inflado de helio. De esos bonitos de colorines que agarras con la mano y flotan en el aire. Iba yo con mi globito cuando ante cierta situación que te descoloca un poco -sí, somos personas y de cuando en cuando alguna situación nos puede descolocar-, sentí que de repente se me escapó de las manos y se alejaba flotando lentamente.

¡Chicos, se me ha perdido la paciencia! les dije, ¡no sé dónde la he puesto! ¿qué ha pasado? así no puedo estar, así no podemos estar. Vamos a ver cómo ha sido para que no se me pierda de nuevo...

En la clase nos sentamos y empezamos a pensar ¿qué ha pasado? ¿cómo se le ha perdido a la seño? ¿qué es la paciencia? ¿podéis ver la paciencia? (curiosamente todos intuían perfectamente lo que significaba) ¿qué es perder la paciencia? ¿y cómo sabe uno que la ha perdido? ¿cómo se da cuenta uno de que a alguien se le ha perdido? ¿en que situación ha podido ocurrir? ¿qué estábamos haciendo unos y otros en ese momento?

Lo gracioso fue que en esta conversación grupal, totalmente en calma, todos estaban bastante interesados, participaron mucho y sacaban sus propias conclusiones. Yo les conté la metáfora del globo porque así lo sentía. Que se iba allá hacia las nubes... Y ellos, curiosamente me respondieron de manera muy inteligente. Analizamos la situación, por qué se me pudo haber escapado (y acertaron bien), cómo podíamos hacer para que no se perdiese más, cómo detectarlo en los demás y en uno mismo...

Algunas de sus intervenciones:

- Seño, yo puedo ver la paciencia.
- ¿Sí? venga ya..., no me lo creo... ¿En serio? Pero si eso no se ve, ¿no?
- Es que no lo veo con los ojos -y los entrecierra-. Tengo como un ojo aquí en medio que lo noto (y se toca la frente).
- Ah, el "tercer ojo" ¿no? -digo aguantando la sonrisa- ese que puede ver la paciencia.
- Sí seño, yo sé cuando alguien pierde la paciencia porque se lo noto con el otro ojo.

Otra:
- Seño, mi madre me dice también que a veces pierde la paciencia.
- Anda, pues tu mamá y yo tenemos entonces cosas en común.
- Sí, a veces pasa. Hoy resulta que pasó esto (lo que ocurrió) y por eso se te perdió la paciencia.

Otra:
- Pues yo sé cuándo se te perdió. Fue cuando... (y acertó con la descripción de la situación)

Otra:
-¿En qué notáis cuando la paciencia de alguien se pierde? -pregunto.
- En la cara que pone, seño. Y yo a veces también la pierdo.

Otra:
- ¿Podemos buscar formas para no perderla? -sigo preguntando
- Sí -afirman. Y responden con alternativas a la situación para revertirla.

Y así sucesivamente. Parece que les resultó interesante la conversación porque tal cual salieron, algunos lo comentaron a sus familias. Las familias conocen bien ese globo de la paciencia ¿verdad?

En fin, que una sesión planeada y previsible de un área determinada acabó en una sesión sobre educación emocional, el autoconocimiento, el reconocimiento de sentimientos, sensaciones y emociones, un intercambio de ideas y una reflexión sobre nosotros mismos.

Por último, acabaré diciendo a las familias que no os preocupéis, que no ocurrió nada especial, ni para preocuparse. Simplemente hay días en que una no tiene bien agarrado su globo y en un despiste se le escapa. Así que si veis un globo volando por ahí, igual era el mío de hoy.