miércoles, 19 de febrero de 2014

2 vasos, fixo, descubrimientos y tenacidad

Hoy he estado observando durante el rato de actividad libre a unas alumnas experimentando con unos vasos de plástico.

Retomo el hecho de fijarnos en las cosas que a primera vista parecen triviales y adentrarnos en los procesos de experimentación que disfrutan los niños y que suponen verdaderos motores del aprendizaje.

Evidentemente, no nos olvidamos de la lectoescritura, la lógicamatemática y demás enseñanzas que consideramos básicas para prepararnos para la siguiente etapa, pero ¿por qué no disfrutar también de esta en lugar de pasar todo el tiempo preparándonos para lo que va a venir?

Mirad qué bonito. A mí me ha encantado observar el proceso. Me fascinan sus caras de asombro.

Algunos niños piden vasos para hacer sus manualidades de libre elección y observo que Keila, en lugar de construir algún objeto, empieza a experimentar con los vasos, el sonido y su sentido del oído. Y ocurre esto:



¡Escucha cómo se oye, Seño!, dice Keila

Aparece Ramón en escena y quiere probar también

A Ramón se lo ocurre aspirar y ver cómo se arruga el vaso

Y ahora soplar para ver si vuelve a su estado original

Keila quiere ver si el sonido varía al arrugar el vaso

Pero esto no termina aquí, ahora quieren hacer una manualidad pegando los dos vasos con fixo. Me ha parecido asombrosa la paciencia y la tenacidad para conseguir pegarlos a pesar de sus dificultades para manejar el fixo. Reconozco que tuve que aguantarme bastante para no intervenir y ayudarles (al final lo hice mediante la palabra, algo es algo) pero quería ver cómo resolvían las distintas situaciones por sí mismas.

(Aviso a la mamá de Natalie que no se espante cuando vea cierto momento del vídeo, que no le pasó nada. Las chicas lo resolvieron muy bien de manera autónoma, esa era la intención).

A esto le llamo ser insistente. Son dos vídeos cortitos, pero estuvieron bastante más rato lidiando con la cinta adhesiva.





Y al final ¡prueba superada!


Durante la asamblea posterior a la actividad libre todavía andaba el vaso rondando por sus manos. Y es que tanto esfuerzo no podía acabar en el olvido:






¡¡Lo que dan de sí unos vasos y un rollo de cinta adhesiva!!